Estaba saciada... lo suficiente como para poder salir de aquel lugar del cual tenia miedo a salir. Salí de aquella casa totalmente deshabitada. Los habitantes pasaban por la calle, pero no me dirigían ninguna mirada, ¿acaso no notaban mi presencia...? Jeh, mejor, así podría atacar sin ningún problema, pero todas mis ilusiones se desvanecieron, puesto que alguien me nombraba desde lejos.
- ¡Señorita Almia!- gritó una voz a lo lejos.
Me giré y observe al chico que se dirigía a mí. Era Sámuel, el mundano que me encontré en los pasillos del palacio.
-¿Uh? ¿Que ocurre?- pregunté extrañada.
Sámuel paró enfrente mío y me miró sonriendo. Jadeaba, al parecer había estado corriendo desde muy lejos. Su mirada era fija, tenia unos ojos grises preciosos. Desvió la mirada hacia atrás y me cogió de la mano, sentí como mis mejillas se ruborizaban. Empezó a correr, sus zancadas eran enormes y tenía que esforzarme más para ir a su paso. Corría y corría sin cesar, ¿Qué ocurría? Pero rápidamente lo entendí todo... aquellos guardias que me persiguieron los días anteriores, corrían tras nosotros.
- Uh, ¿todavía persiguiéndome...?- refunfuñe molesta.
- No la persiguen a usted... sino a mí- respondió el chico mientras corríamos por las calles.
- ¿Qué has echo?- pregunté arqueando una ceja.
Sámuel me arrastró hasta un callejón el cual no tenia salida. ¡Sería idiota! ¡así nos atraparían antes! y no solo a el, sino a mí también.
- ¿Qué pretendes? ¡¿Que nos atrapen?!- grité furiosa mientras alzaba las manos.
El me tapó la boca con uno de los dedos y me escondió en una pequeña trampillas. Los guardias pasaron sin preocuparse del callejón y siguieron hacia delante. Sámuel apartó el dedo de mis labios y los observó con curiosidad, al parecer se dio cuenta de las manchas de sangre.
- Umm, ¿es muy bonito ir por hay matando a la gente no?- dijo mientras soltaba una carcajada sarcástica.
- ¿Uh? ¿y usted? ¿Qué a echo para que MIS guardias le persigan con tanta ansiedad?- respondí molesta.
El chico acercó su cara a la mía y me susurró en el oído.
- Por haber usando los hilos de la muerte- respondió satisfecho.
En mi cara se dibujó una sonrisa mientras sentía como mis mejillas se ruborizaban de nuevo. Conque los hilos de la muerte... Jeh. Bonita jugada, he de reconocer que me gustó su pequeña travesura, al fin y al cavo como bien decía el nombre esos hilos servían para matar.
- ¡Ah! Según he leído en mi libro de historia, esos hilos sirven para matar, es decir, cada hilo pertenece a un mundano, y al parecer hay un ser que se ocupa de controlarlos e ir cortándolos cuando ya llegue la hora de morir- dije alzando un dedo.
- Aha, y al parecer... te has cargado al hombre que se ocupaba de ello-
- ¿Tu como sabes eso?- pregunté mientras le observaba impresionada.
- Los rumores llegan muy rápido...-
Me levanté rápidamente y salí de nuestro escondite. Estaba decidido, iría a palacio y le plantaría cara a mi padre... daban igual las consecuencias... tenía que dejarle las cosas claras... daba igual lo que ocurriera...
Blood From The Past
Capitulos
Introducción
Sonaron seis campanadas aquel 6 de junio. Eran las 6 de las tarde.. lo recuerdo muy bien. Estaba sola, tumbada en medio de un lugar que desconocía completamente. Recuerdo haber olido a sangre, recuerdo, haberme reído oliendo la sangre. Recuerdo.. estar cubierta de sangre. Hay empieza mi historia, mi nombre es Valery, una de las hijas de Satanás. ¿La más odiada? Tal vez, pues mi propio padre me desterró, por no tener autocontról. ¿Qué pasa? ¿Me he rendido? ¿He dado por hecho mi destierro y me he aguantado? No.. jéh. Claro que no. "Revenge", será mi segundo nombre. He aprendido muchas cosas de mi padre, unas de ellas, matar hasta sentirme satisfecha y con sumo placer. Torturar hasta sentir el éxtasis. ¿Sadismo? Sí, puede ser como mejor se me clasifique. Aquel día, Seis, de Junio, del... Ja-ja-ja, ¿Adivináis el año? Os daré una pista, acaba en 6. ¡Sí! 666. ¡El numero de la bestia! Yo soy esa incógnita entre la mentira y la verdad. Recuerdo también a mi hermana, mimada y encariñada por mi padre. Recuerdo como me clavaron mis propias agujas en el cuerpo, no sentía dolor alguno puesto que ya estaba acostumbrada a aquel suplicio. Recuerdo como mataba y mataba sin control y sin piedad llenándome las manos de sangre, reía, me divertía observar como mi victima sufría y sufría, gritaba agonizante y se desangraba por todas las partes de su cuerpo. Me sentía bien... al fin y al cavo para eso soy hija de Satán.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
lunes, 17 de diciembre de 2012
Capitulo 5~ Desgarrar Y Matar
Pasaban los días y yo aun estaba en aquel lugar oscuro e inundado por el olor a humedad. Tenia hambre... y sed... sentía como la sangre circulaba por mis venas con tanta rapidez que notaba el pulso en mi muñeca. Los ojos me pesaban y el cansancio cada vez iba aumentando.
Hacia tres días que no veía la luz del día y lo único que deseaba en ese momento era comer... ¿Qué podría hacer? aquellos hombres aun me buscaban y si salía... quien sabe que me ocurriría... Tal vez la mejor forma era salir, volver a palacio y entregarme a mi padre... no tenia esperanza alguna... hasta que unas voces bajo mis pies se oyeron como campanas resonar en un pequeño pueblo.
- ¿Has oído esos rumores..? La princesa Revenge a desaparecido- susurró una voz deductivamente femenina.
- Dios... eso es horrible... quien sabe lo que podría hacer una bestia así suelta por este lugar- contestó la voz de un hombre.
Bestia... ¿así me denominaban aquellos seres? El odio y la rabia se apoderaron rápidamente de mi cuerpo y extendiendo mis alas destruí aquel ``suelo´´ que me separaban de aquellos habitantes... mis próximas victimas.
Tras caer al suelo alcé la cabeza sin ningún temor y observe primero a la mujer y finalmente al hombre. Arqueé un ceja y sonreí enseñando mis largos colmillos. Con un rápido movimiento clavé mis largas y afiladas uñas en el cuello de la mujer desgarrándolo por completo, dejando a la mujer inmóvil y sin vida, su corazón no latía.
- Bestia... puede ser, ¿y tu? ¿acaso tu no lo eres?- sonreí mientras me dirigía hacia el hombre- ¿acaso tu no destrozas vidas? matas animales y mundanos con tan solo cortar un hilo, ¿y me llamas a mí bestia?- solté una carcajada arrogante.
No quería perder el tiempo, asique con un leve placaje derribé al hombre y con la ayuda de mis colmillos le destrocé la mandíbula. El hombre gritaba y gritaba sin cesar, la sangre manaba por su ``boca´´ dejando un gran charco de sangre rojiza en el suelo.
Esperé hasta que el corazón de este dejara de latir y me acerque a la mujer bebiendo con ansia aquella deliciosa y dulce sangre. Finalmente me dirigí al hombre, sus ojos estaban en blanco y de su boca aun goteaba sangre, sin ningún impedimento bebí y bebí sin cesar hasta saciar mi hambre y sed. Mis labios estaban manchados de sangre pero no me importaba, al fin y al cabo para eso estaba adiestrada... para desgarrar y matar...
Hacia tres días que no veía la luz del día y lo único que deseaba en ese momento era comer... ¿Qué podría hacer? aquellos hombres aun me buscaban y si salía... quien sabe que me ocurriría... Tal vez la mejor forma era salir, volver a palacio y entregarme a mi padre... no tenia esperanza alguna... hasta que unas voces bajo mis pies se oyeron como campanas resonar en un pequeño pueblo.
- ¿Has oído esos rumores..? La princesa Revenge a desaparecido- susurró una voz deductivamente femenina.
- Dios... eso es horrible... quien sabe lo que podría hacer una bestia así suelta por este lugar- contestó la voz de un hombre.
Bestia... ¿así me denominaban aquellos seres? El odio y la rabia se apoderaron rápidamente de mi cuerpo y extendiendo mis alas destruí aquel ``suelo´´ que me separaban de aquellos habitantes... mis próximas victimas.
Tras caer al suelo alcé la cabeza sin ningún temor y observe primero a la mujer y finalmente al hombre. Arqueé un ceja y sonreí enseñando mis largos colmillos. Con un rápido movimiento clavé mis largas y afiladas uñas en el cuello de la mujer desgarrándolo por completo, dejando a la mujer inmóvil y sin vida, su corazón no latía.
- Bestia... puede ser, ¿y tu? ¿acaso tu no lo eres?- sonreí mientras me dirigía hacia el hombre- ¿acaso tu no destrozas vidas? matas animales y mundanos con tan solo cortar un hilo, ¿y me llamas a mí bestia?- solté una carcajada arrogante.
No quería perder el tiempo, asique con un leve placaje derribé al hombre y con la ayuda de mis colmillos le destrocé la mandíbula. El hombre gritaba y gritaba sin cesar, la sangre manaba por su ``boca´´ dejando un gran charco de sangre rojiza en el suelo.
Esperé hasta que el corazón de este dejara de latir y me acerque a la mujer bebiendo con ansia aquella deliciosa y dulce sangre. Finalmente me dirigí al hombre, sus ojos estaban en blanco y de su boca aun goteaba sangre, sin ningún impedimento bebí y bebí sin cesar hasta saciar mi hambre y sed. Mis labios estaban manchados de sangre pero no me importaba, al fin y al cabo para eso estaba adiestrada... para desgarrar y matar...
lunes, 3 de diciembre de 2012
Capitulo 4~ ¿Cosas del destino?
No sabía como lo había echo... ni de donde había sacado el valor... lo único que sabia era que mi hermana estaba destrozada. Me levanté rapidamente y salí de la habitación corriendo sin cesar, no quería encontrarme con mi padre, quien sabía que me haría después de lo que le había echo a mi hermana. Solo corría, mi mente estaba en blanco, pero choqué con algo o alguien, lo que hizo que saliera de mi embobamiento.
- ¡Uy! cuidado por donde andas eeeh -dijo una voz masculina mientras soltaba una carcajada.
Me giré y observé a aquel chico, aparentemente tendría unos 17 años, su pelo negro como el carbón y sus ojos grises destacaban de una persona amable y discreta.
- Eh... ¿como osas referirte ami con tanta confianza?- dije mientras me colocaba de brazos cruzados.
El chico rió de nuevo y me sonrió amablemente. Arqueé una ceja, aquel ser no parecía de nuestro mundo... sus rasgos físicos lo destacaban.
- Disculpe señorita Almia - hizo una reverencia en señal de confianza y lealtad.
- Um, eso esta mejor, y... ¿quien es usted? -le observé extrañada.
El chico se posicionó de nuevo y me observó entusiasmado. Parecía muy confiado, no me desagradaba
- Mi nombre es Sámuel, pero puede llamarme Sam, soy un repudiado, un humano que ha sido llevado a este lugar para ser adiestrado- explicó detalladamente.
¿Conque un repudiado? Ya me lo imaginaba, sus rasgos lo destacaban. De repente algo se oyó desde el final del pasillo, se acercaban... venían a buscarme... corrí sin despedirme, no tenia tiempo para charlar con un mundano.
Los pasillos cada vez se hacían más pequeños y estrechos, en mi cabeza solo escuchaba ``¡corre Revenge corre!´´. No podía más, mis piernas me fallaban y el corazón me latía con fuerza. Sin nada más que hacer paré y salí por el portón del palacio. El cielo estaba como siempre, gris y oscuro, la gente me observaba extrañada. Seguían persiguiéndome así que extendí mis alas negras y las batí hasta poder flotar en el aire.
- ¡Rápido!- gritó uno de los guardias.
Llegué hasta uno de los tejados, necesitaba buscar alguna trampilla o algo que me sirviera de escondite... hasta que encontré un pequeño agujero el cual llegaba hasta una pequeña boardilla. Sin pensarlo dos veces entré a ese pequeño pero acogedor lugar. Olía a humedad y las telarañas ocupaban todo el techo... algo sonó en mi estomago... tenia hambre... necesitaba comer... ¿pero que?
- ¡Uy! cuidado por donde andas eeeh -dijo una voz masculina mientras soltaba una carcajada.
Me giré y observé a aquel chico, aparentemente tendría unos 17 años, su pelo negro como el carbón y sus ojos grises destacaban de una persona amable y discreta.
- Eh... ¿como osas referirte ami con tanta confianza?- dije mientras me colocaba de brazos cruzados.
El chico rió de nuevo y me sonrió amablemente. Arqueé una ceja, aquel ser no parecía de nuestro mundo... sus rasgos físicos lo destacaban.
- Disculpe señorita Almia - hizo una reverencia en señal de confianza y lealtad.
- Um, eso esta mejor, y... ¿quien es usted? -le observé extrañada.
El chico se posicionó de nuevo y me observó entusiasmado. Parecía muy confiado, no me desagradaba
- Mi nombre es Sámuel, pero puede llamarme Sam, soy un repudiado, un humano que ha sido llevado a este lugar para ser adiestrado- explicó detalladamente.
¿Conque un repudiado? Ya me lo imaginaba, sus rasgos lo destacaban. De repente algo se oyó desde el final del pasillo, se acercaban... venían a buscarme... corrí sin despedirme, no tenia tiempo para charlar con un mundano.
Los pasillos cada vez se hacían más pequeños y estrechos, en mi cabeza solo escuchaba ``¡corre Revenge corre!´´. No podía más, mis piernas me fallaban y el corazón me latía con fuerza. Sin nada más que hacer paré y salí por el portón del palacio. El cielo estaba como siempre, gris y oscuro, la gente me observaba extrañada. Seguían persiguiéndome así que extendí mis alas negras y las batí hasta poder flotar en el aire.
- ¡Rápido!- gritó uno de los guardias.
Llegué hasta uno de los tejados, necesitaba buscar alguna trampilla o algo que me sirviera de escondite... hasta que encontré un pequeño agujero el cual llegaba hasta una pequeña boardilla. Sin pensarlo dos veces entré a ese pequeño pero acogedor lugar. Olía a humedad y las telarañas ocupaban todo el techo... algo sonó en mi estomago... tenia hambre... necesitaba comer... ¿pero que?
domingo, 2 de diciembre de 2012
Capitulo 3~ Niña mimada y consentida
- Espero que esto te haya servido de lección señorita Almia- dijo una de las sirvientas mientras me arrastraba con una cadena.
Yo permanecía en silencio, no tenía nada que decir, solo sentía odio e ira hacia mi padre... ¿porque? solo fue una estúpida pelea con mi hermana...
- No tengo nada que decir respecto a esta situación tan estúpida- dije con la mirada fija en el suelo.
Entramos en una habitación la cual estaba iluminada por una lampara color rojizo. En el centro estaba situado un trono en el cual estaba sentado un hombre de cabellos oscuros y ojos color gris. En sus rodillas estaba Revengier, la cual estaba abraza por mi padre.
- Padre... fue horrible... -dijo mi hermana mientras lloraba desconsoladamente.
El hombre levanto la vista y me miró fijamente, tenía una cicatriz en el ojo izquierdo.
- ¿Que clase de criatura tengo delante...?- dijo mi padre mientras se levantaba dejando a Revengier en eu suelo.
- ¿Que clase de padre tengo delante...?- contesté llena de ira.
-¿¡Como osas dirigirte ami con tanta chulería!?- gritó el.
Levanté la cabeza y enarque una ceja observándole. Empezaba a irritarme, sentía como la sangre me fluía rapidamente por mis venas, y como el corazón se aceleraba bruscamente.
- Del mismo modo el cual me habéis criado- contesté sonriendo.
Mi padre rapidamente se acercó ami con tanta furia que me agarro del cuello. Gruñía... estaba furioso, como yo. Cogí el valor suficiente como para soltarme, coger una daga y gruñendo y gritando hacerle un pequeño corte en la cara.
- NO ME TOQUES MALDITO BASTARDO- grité mientras corría con la daga en la mano izquierda.
Mi padre corría detrás de mi, sentía como mis piernas empezaban a fallarme, me dolían. Entré en una sala la cual estaba completamente a oscuras, de repente alguien me cogió por detrás y me giró.
- Padre no se merece esto...- dijo una voz infantil y dulce.
Era mi hermana, la reconocí al instante. Encendió una lampara y me observo seriamente. Aún me dolían las piernas, por el simple echo de la tortura que me realizaron.
- ¿Que hablas?- la dije llena de furia mientras le daba un bofetón en la cara.
Ella empezó a llorar y llorar, eso me irritaba y cabreaba más.
- Eso, llora, para eso sirves tu...-
Empecé a impacientarme, tanto delirio me cabreaba.
- Como pudiste... decirle eso a padre... - prosiguió Revengier.
Ya cabreada cogí la daga y empujando a mi hermana clavé la pequeña arma en su pecho. Gruñía, seguí clavandole la daga en diferentes partes de su cuerpo. La había destrozado...
viernes, 30 de noviembre de 2012
Capitulo 2~ Tortura Injusta
Alguien se acercaba... lo presentía... olía el enfurecimiento de esa persona...
Abrieron la puerta de la habitación donde nos encontrábamos. Aparecieron dos generales los cuales llevaban una vestimenta poco típica en nuestro mundo. En ese momento lo que menos me importaba era su ropa, puesto que nada más entrar me agarraron del pelo y me tiraron de el hasta arrancarme un pequeño mechón. Dolía... pero no lo suficiente como para rendirme. A Revengier la agarraron de las manos y la sacaron de la habitación rápidamente.
- ¡Que no escape!- gritó uno de los generales, el más alto por lo visto.
- ¡Niña maldita!- exclamó el otro escupiendome en la cara.
Nunca había visto una mirada tan cruel y vengativa, pero rápidamente esos pensamientos quedaron disueltos al sentir como el general más bajo me golpeaba en la cara, nunca entendí tal violencia hacia algo que no tenía tanta importancia. Caí al suelo llorando y llena de furia, ¿como unos hombres podían hacerle algo así a un niña?
- ¡Estúpidos caídos! -grité dolorida y con lagrimas en los ojos.
- ¡Cállate!- contestó el más alto mientras acercaba una pequeña pistola de la cuál aparecían pequeños rayos de descarga.
Yo intenté todo lo posible para apartar esa arma de mi cuello, pero era demasiado tarde... la descarga eléctrica choco contra mi cuerpo y caí en un sueño profundo del cual hasta dentro de bastante tiempo no despertaría.
-¡Revenge!- grito una voz lo bastante grave como para destacar que era la de un hombre.
Desperté algo frustrada debido a los gritos de aquel hombre. Intenté levantarme pero unas cadenas que estaban atadas a mis manos y piernas me lo impedían. Observé toda la estancia en la cual estaba situada, no reconocía aquel lugar, olía a mugre y humedad... el olor de la muerte. Una chica la cual sostenía unas pequeñas agujas se acercó ami y me miró seriamente sin expresión en su mirada.
Al principio creí que solo habría terminado con alguna tortura, pero al momento me di cuenta de que no era así, puesto que empecé a sentir un dolor agonizante en la muñeca izquierda. La chica me había clavado una de las agujas en la muñeca, de ella brotaba una sangre color escarlata que manaba intensamente por la mano hasta gotear el suelo. Esa misma situación ocurrió en la muñeca izquierda y en los hombros. De mis ojos salían lagrimas, lagrimas de dolor y odio. Estaba segura de que esa tortura injusta la mandó mi padre...
Abrieron la puerta de la habitación donde nos encontrábamos. Aparecieron dos generales los cuales llevaban una vestimenta poco típica en nuestro mundo. En ese momento lo que menos me importaba era su ropa, puesto que nada más entrar me agarraron del pelo y me tiraron de el hasta arrancarme un pequeño mechón. Dolía... pero no lo suficiente como para rendirme. A Revengier la agarraron de las manos y la sacaron de la habitación rápidamente.
- ¡Que no escape!- gritó uno de los generales, el más alto por lo visto.
- ¡Niña maldita!- exclamó el otro escupiendome en la cara.
Nunca había visto una mirada tan cruel y vengativa, pero rápidamente esos pensamientos quedaron disueltos al sentir como el general más bajo me golpeaba en la cara, nunca entendí tal violencia hacia algo que no tenía tanta importancia. Caí al suelo llorando y llena de furia, ¿como unos hombres podían hacerle algo así a un niña?
- ¡Estúpidos caídos! -grité dolorida y con lagrimas en los ojos.
- ¡Cállate!- contestó el más alto mientras acercaba una pequeña pistola de la cuál aparecían pequeños rayos de descarga.
Yo intenté todo lo posible para apartar esa arma de mi cuello, pero era demasiado tarde... la descarga eléctrica choco contra mi cuerpo y caí en un sueño profundo del cual hasta dentro de bastante tiempo no despertaría.
-¡Revenge!- grito una voz lo bastante grave como para destacar que era la de un hombre.
Desperté algo frustrada debido a los gritos de aquel hombre. Intenté levantarme pero unas cadenas que estaban atadas a mis manos y piernas me lo impedían. Observé toda la estancia en la cual estaba situada, no reconocía aquel lugar, olía a mugre y humedad... el olor de la muerte. Una chica la cual sostenía unas pequeñas agujas se acercó ami y me miró seriamente sin expresión en su mirada.
Al principio creí que solo habría terminado con alguna tortura, pero al momento me di cuenta de que no era así, puesto que empecé a sentir un dolor agonizante en la muñeca izquierda. La chica me había clavado una de las agujas en la muñeca, de ella brotaba una sangre color escarlata que manaba intensamente por la mano hasta gotear el suelo. Esa misma situación ocurrió en la muñeca izquierda y en los hombros. De mis ojos salían lagrimas, lagrimas de dolor y odio. Estaba segura de que esa tortura injusta la mandó mi padre...
jueves, 29 de noviembre de 2012
Capitulo 1~ Pasado Pisado
Revenge... Revenge... es lo único que escuchaba en mi cabeza... alguien me llamaba...¿era mi padre? si así era... ¿que querría? ¿venganza? puede, nos odiábamos. El por mi descontrol y yo por su abandono... Revenge... si, ese era mi más conocido nombre entre todos los que tenía. ¿Las ultimas palabras de mi padre? no quiero recordar... solo recuerdo mi tortura... Y ahora estoy aquí... esperando una señal de venganza.
-------------------
15 años antes...
Todos los seres demoníacos nacen a partir de los mundanos, esos seres los cuales viven en el mundo de arriba. Por cada pecado capital que realiza un mundano, un demonio nace de entre el subsuelo (lugar entre el mundo humano y demoníaco) Yo nací del pecado llamado ``Avaricia´´ junto con mi hermana Revengier. Lo recuerdo muy bien... mi hermana lloraba y lloraba sin cesar, yo en cambio permanecía en silencio mientras seres los cuales no conocía nos observaban con curiosidad y maldad. Sentí como alguien me agarraba por mi pequeña cintura y me colocaba boca abajo, llevaba un cuchillo pequeño, también conocido como daga. Yo no entendía muy bien la razón de tener que estar boca abajo.El desconocido el cual me sostenía, acercó la daga junto a mi cuello y me hizo un pequeño corte en la yugular. Sentía como mi cuerpo se estremecía y mi corazón latía con fuerza. Olía la sangre... sangre fresca... la cual manaba por mi cuello hasta gotear en el suelo... no sentía dolor alguno... extraño pero cierto.
- ¡Pequeña hija de Satán! Nacida del tercer pecado capital, el Infierno te ha llamado para ser una más en este pequeño pero grande mundo. Revenge... ese será tu nombre en este mundo- gritó la persona la cual aun
me sujetaba.
¿Revenge? si, ese era el nombre que me había colocado mi padre, un nombre poco común para una criatura tan pequeña como yo. Vivíamos en un pequeño palacio donde nos consentían de todo. Por ese entonces era una niña mimada y consentida, que en lo único que pensaba era en tener más y más. Nunca había visto a mi padre, era un hombre reservado y muy exigente.
A medida que crecía, empezaba a tener problemas de autocontrol, lo que hacía que mi padre se enfureciera y me castigara con torturas poco agradables. Mi hermana en cambio, sabia controlarse y era la niña mimada y encariñada por mi padre, e de decir, que sentía envidia hacia ella. Yo siempre solía estar apartada de temas tanto familiares como problemas del subsuelo.
- Reve... ¿me dejas eso? -dijo Revengier con una mirada infantil.
- ¡No! Es mio - contesté yo agarrando fuertemente el vudú.
Mi hermana hinchó mofletes y empezó a llora y a llorar. Lagrimas color escarlatas manaban de sus ojos los cuales se habían convertido en ojos llenos de furia e ira. Sentía como alguien se acercaba a la habitación la cual estábamos situadas...
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15 años antes...
Todos los seres demoníacos nacen a partir de los mundanos, esos seres los cuales viven en el mundo de arriba. Por cada pecado capital que realiza un mundano, un demonio nace de entre el subsuelo (lugar entre el mundo humano y demoníaco) Yo nací del pecado llamado ``Avaricia´´ junto con mi hermana Revengier. Lo recuerdo muy bien... mi hermana lloraba y lloraba sin cesar, yo en cambio permanecía en silencio mientras seres los cuales no conocía nos observaban con curiosidad y maldad. Sentí como alguien me agarraba por mi pequeña cintura y me colocaba boca abajo, llevaba un cuchillo pequeño, también conocido como daga. Yo no entendía muy bien la razón de tener que estar boca abajo.El desconocido el cual me sostenía, acercó la daga junto a mi cuello y me hizo un pequeño corte en la yugular. Sentía como mi cuerpo se estremecía y mi corazón latía con fuerza. Olía la sangre... sangre fresca... la cual manaba por mi cuello hasta gotear en el suelo... no sentía dolor alguno... extraño pero cierto.
- ¡Pequeña hija de Satán! Nacida del tercer pecado capital, el Infierno te ha llamado para ser una más en este pequeño pero grande mundo. Revenge... ese será tu nombre en este mundo- gritó la persona la cual aun
me sujetaba.
¿Revenge? si, ese era el nombre que me había colocado mi padre, un nombre poco común para una criatura tan pequeña como yo. Vivíamos en un pequeño palacio donde nos consentían de todo. Por ese entonces era una niña mimada y consentida, que en lo único que pensaba era en tener más y más. Nunca había visto a mi padre, era un hombre reservado y muy exigente.
A medida que crecía, empezaba a tener problemas de autocontrol, lo que hacía que mi padre se enfureciera y me castigara con torturas poco agradables. Mi hermana en cambio, sabia controlarse y era la niña mimada y encariñada por mi padre, e de decir, que sentía envidia hacia ella. Yo siempre solía estar apartada de temas tanto familiares como problemas del subsuelo.
- Reve... ¿me dejas eso? -dijo Revengier con una mirada infantil.
- ¡No! Es mio - contesté yo agarrando fuertemente el vudú.
Mi hermana hinchó mofletes y empezó a llora y a llorar. Lagrimas color escarlatas manaban de sus ojos los cuales se habían convertido en ojos llenos de furia e ira. Sentía como alguien se acercaba a la habitación la cual estábamos situadas...
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