Introducción

Sonaron seis campanadas aquel 6 de junio. Eran las 6 de las tarde.. lo recuerdo muy bien. Estaba sola, tumbada en medio de un lugar que desconocía completamente. Recuerdo haber olido a sangre, recuerdo, haberme reído oliendo la sangre. Recuerdo.. estar cubierta de sangre. Hay empieza mi historia, mi nombre es Valery, una de las hijas de Satanás. ¿La más odiada? Tal vez, pues mi propio padre me desterró, por no tener autocontról. ¿Qué pasa? ¿Me he rendido? ¿He dado por hecho mi destierro y me he aguantado? No.. jéh. Claro que no. "Revenge", será mi segundo nombre. He aprendido muchas cosas de mi padre, unas de ellas, matar hasta sentirme satisfecha y con sumo placer. Torturar hasta sentir el éxtasis. ¿Sadismo? Sí, puede ser como mejor se me clasifique. Aquel día, Seis, de Junio, del... Ja-ja-ja, ¿Adivináis el año? Os daré una pista, acaba en 6. ¡Sí! 666. ¡El numero de la bestia! Yo soy esa incógnita entre la mentira y la verdad. Recuerdo también a mi hermana, mimada y encariñada por mi padre. Recuerdo como me clavaron mis propias agujas en el cuerpo, no sentía dolor alguno puesto que ya estaba acostumbrada a aquel suplicio. Recuerdo como mataba y mataba sin control y sin piedad llenándome las manos de sangre, reía, me divertía observar como mi victima sufría y sufría, gritaba agonizante y se desangraba por todas las partes de su cuerpo. Me sentía bien... al fin y al cavo para eso soy hija de Satán.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Capitulo 1~ Pasado Pisado

Revenge... Revenge... es lo único que escuchaba en mi cabeza... alguien me llamaba...¿era mi padre? si así era... ¿que querría? ¿venganza? puede, nos odiábamos. El por mi descontrol y yo por su abandono... Revenge... si, ese era mi más conocido nombre entre todos los que tenía. ¿Las ultimas palabras de mi padre? no quiero recordar... solo recuerdo mi tortura... Y ahora estoy aquí... esperando una señal de venganza.

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15 años antes...

Todos los seres demoníacos nacen a partir de los mundanos, esos seres los cuales viven en el mundo de arriba. Por cada pecado capital que realiza un mundano, un demonio nace de entre el subsuelo (lugar entre el mundo humano y demoníaco) Yo nací del pecado llamado ``Avaricia´´ junto con mi hermana Revengier. Lo recuerdo muy bien... mi hermana lloraba y lloraba sin cesar, yo en cambio permanecía en silencio mientras seres los cuales no conocía nos observaban con curiosidad y maldad. Sentí como alguien me agarraba por mi pequeña cintura y me colocaba boca abajo, llevaba un cuchillo pequeño, también conocido como daga. Yo no entendía muy bien la razón de tener que estar boca abajo.El desconocido el cual me sostenía, acercó la daga junto a mi cuello y me hizo un pequeño corte en la yugular. Sentía como mi cuerpo se estremecía y mi corazón latía con fuerza. Olía la sangre... sangre fresca... la cual manaba por mi cuello hasta gotear en el suelo... no sentía dolor alguno... extraño pero cierto.

- ¡Pequeña hija de Satán! Nacida del tercer pecado capital, el Infierno te ha llamado para ser una más en este pequeño pero grande mundo. Revenge... ese será tu nombre en este mundo- gritó la persona la cual aun  
me sujetaba.

¿Revenge? si, ese era el nombre que me había colocado mi padre, un nombre poco común para una criatura tan pequeña como yo. Vivíamos en un pequeño palacio donde nos consentían de todo. Por ese entonces era una niña mimada y consentida, que en lo único que pensaba era en tener más y más. Nunca había visto a mi padre, era un hombre reservado y muy exigente.

A medida que crecía, empezaba a tener problemas de autocontrol, lo que hacía que mi padre se enfureciera y me castigara con torturas poco agradables. Mi hermana en cambio, sabia controlarse y era la niña mimada y encariñada por mi padre, e de decir, que sentía envidia hacia ella. Yo siempre solía estar apartada de temas tanto familiares como problemas del subsuelo.

- Reve... ¿me dejas eso? -dijo Revengier con una mirada infantil.
- ¡No! Es mio - contesté yo agarrando fuertemente el vudú.

Mi hermana hinchó mofletes y empezó a llora y a llorar. Lagrimas color escarlatas manaban de sus ojos los cuales se habían convertido en ojos llenos de furia e ira. Sentía como alguien se acercaba a la habitación la cual estábamos situadas...



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