Introducción

Sonaron seis campanadas aquel 6 de junio. Eran las 6 de las tarde.. lo recuerdo muy bien. Estaba sola, tumbada en medio de un lugar que desconocía completamente. Recuerdo haber olido a sangre, recuerdo, haberme reído oliendo la sangre. Recuerdo.. estar cubierta de sangre. Hay empieza mi historia, mi nombre es Valery, una de las hijas de Satanás. ¿La más odiada? Tal vez, pues mi propio padre me desterró, por no tener autocontról. ¿Qué pasa? ¿Me he rendido? ¿He dado por hecho mi destierro y me he aguantado? No.. jéh. Claro que no. "Revenge", será mi segundo nombre. He aprendido muchas cosas de mi padre, unas de ellas, matar hasta sentirme satisfecha y con sumo placer. Torturar hasta sentir el éxtasis. ¿Sadismo? Sí, puede ser como mejor se me clasifique. Aquel día, Seis, de Junio, del... Ja-ja-ja, ¿Adivináis el año? Os daré una pista, acaba en 6. ¡Sí! 666. ¡El numero de la bestia! Yo soy esa incógnita entre la mentira y la verdad. Recuerdo también a mi hermana, mimada y encariñada por mi padre. Recuerdo como me clavaron mis propias agujas en el cuerpo, no sentía dolor alguno puesto que ya estaba acostumbrada a aquel suplicio. Recuerdo como mataba y mataba sin control y sin piedad llenándome las manos de sangre, reía, me divertía observar como mi victima sufría y sufría, gritaba agonizante y se desangraba por todas las partes de su cuerpo. Me sentía bien... al fin y al cavo para eso soy hija de Satán.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Capitulo 6~ Hilo De La Muerte

Estaba saciada... lo suficiente como para poder salir de aquel lugar del cual tenia miedo a salir. Salí de aquella casa totalmente deshabitada. Los habitantes pasaban por la calle, pero no me dirigían ninguna mirada, ¿acaso no notaban mi presencia...? Jeh, mejor, así podría atacar sin ningún problema, pero todas mis ilusiones se desvanecieron, puesto que alguien me nombraba desde lejos.

- ¡Señorita Almia!- gritó una voz a lo lejos.

Me giré y observe al chico que se dirigía a mí. Era Sámuel, el mundano que me encontré en los pasillos del palacio.

-¿Uh? ¿Que ocurre?- pregunté extrañada.

Sámuel paró enfrente mío y me miró sonriendo. Jadeaba, al parecer había estado corriendo desde muy lejos. Su mirada era fija, tenia unos ojos grises preciosos. Desvió la mirada hacia atrás y me cogió de la mano, sentí como mis mejillas se ruborizaban. Empezó a correr, sus zancadas eran enormes y tenía que esforzarme más para ir a su paso. Corría y corría sin cesar, ¿Qué ocurría? Pero rápidamente lo entendí todo... aquellos guardias que me persiguieron los días anteriores, corrían tras nosotros.

- Uh, ¿todavía persiguiéndome...?- refunfuñe molesta.

- No la persiguen a usted... sino a mí- respondió el chico mientras corríamos por las calles.

- ¿Qué has echo?- pregunté arqueando una ceja.

Sámuel me arrastró hasta un callejón el cual no tenia salida. ¡Sería idiota! ¡así nos atraparían antes! y no solo a el, sino a mí también.

- ¿Qué pretendes? ¡¿Que nos atrapen?!- grité furiosa mientras alzaba las manos.

El me tapó la boca con uno de los dedos y me escondió en una pequeña trampillas. Los guardias pasaron sin preocuparse del callejón y siguieron hacia delante. Sámuel apartó el dedo de mis labios y los observó con curiosidad, al parecer se dio cuenta de las manchas de sangre.

- Umm, ¿es muy bonito ir por hay matando a la gente no?- dijo mientras soltaba una carcajada sarcástica.

- ¿Uh? ¿y usted? ¿Qué a echo para que MIS guardias le persigan con tanta ansiedad?- respondí molesta.

El chico acercó su cara a la mía y me susurró en el oído.

- Por haber usando los hilos de la muerte- respondió satisfecho.

En mi cara se dibujó una sonrisa mientras sentía como mis mejillas se ruborizaban de nuevo. Conque los hilos de la muerte... Jeh. Bonita jugada, he de reconocer que me gustó su pequeña travesura, al fin y al cavo como bien decía el nombre esos hilos servían para matar.

- ¡Ah! Según he leído en mi libro de historia, esos hilos sirven para matar, es decir, cada hilo pertenece a un mundano, y al parecer hay un ser que se ocupa de controlarlos e ir cortándolos cuando ya llegue la hora de morir- dije alzando un dedo.

- Aha, y al parecer... te has cargado al hombre que se ocupaba de ello-

- ¿Tu como sabes eso?- pregunté mientras le observaba impresionada.

- Los rumores llegan muy rápido...-

Me levanté rápidamente y salí de nuestro escondite. Estaba decidido, iría a palacio y le plantaría cara a mi padre... daban igual las consecuencias... tenía que dejarle las cosas claras... daba igual lo que ocurriera...

lunes, 17 de diciembre de 2012

Capitulo 5~ Desgarrar Y Matar

Pasaban los días y yo aun estaba en aquel lugar oscuro e inundado por el olor a humedad. Tenia hambre... y sed... sentía como la sangre circulaba por mis venas con tanta rapidez que notaba el pulso en mi muñeca. Los ojos me pesaban y el cansancio cada vez iba aumentando.

Hacia tres días que no veía la luz del día y lo único que deseaba en ese momento era comer... ¿Qué podría hacer? aquellos hombres aun me buscaban y si salía... quien sabe que me ocurriría... Tal vez la mejor forma era salir, volver a palacio y entregarme a mi padre... no tenia esperanza alguna... hasta que unas voces bajo mis pies se oyeron como campanas resonar en un pequeño pueblo.

- ¿Has oído esos rumores..? La princesa Revenge a desaparecido- susurró una voz deductivamente femenina.

- Dios... eso es horrible... quien sabe lo que podría hacer una bestia así suelta por este lugar- contestó la voz de un hombre.

Bestia... ¿así me denominaban aquellos seres? El odio y la rabia se apoderaron rápidamente de mi cuerpo y extendiendo mis alas destruí aquel ``suelo´´ que me separaban de aquellos habitantes... mis próximas victimas.

Tras caer al suelo alcé la cabeza sin ningún temor y observe primero a la mujer y finalmente al hombre. Arqueé un ceja y sonreí enseñando mis largos colmillos. Con un rápido movimiento clavé mis largas y afiladas uñas en el cuello de la mujer desgarrándolo por completo, dejando a la mujer inmóvil y sin vida, su corazón no latía.

- Bestia... puede ser, ¿y tu? ¿acaso tu no lo eres?- sonreí mientras me dirigía hacia el hombre- ¿acaso tu no destrozas vidas? matas animales y mundanos con tan solo cortar un hilo, ¿y me llamas a mí bestia?- solté una carcajada arrogante.

No quería perder el tiempo, asique con un leve placaje derribé al hombre y con la ayuda de mis colmillos le destrocé la mandíbula. El hombre gritaba y gritaba sin cesar, la sangre manaba por su ``boca´´ dejando un gran charco de sangre rojiza en el suelo.

Esperé hasta que el corazón de este dejara de latir y me acerque a la mujer bebiendo con ansia aquella deliciosa y dulce sangre. Finalmente me dirigí al hombre, sus ojos estaban en blanco y de su boca aun goteaba sangre, sin ningún impedimento bebí y bebí sin cesar hasta saciar mi hambre y sed. Mis labios estaban manchados de sangre pero no me importaba, al fin y al cabo para eso estaba adiestrada... para desgarrar y matar...

lunes, 3 de diciembre de 2012

Capitulo 4~ ¿Cosas del destino?

No sabía como lo había echo... ni de donde había sacado el valor... lo único que sabia era que mi hermana estaba destrozada. Me levanté rapidamente y salí de la habitación corriendo sin cesar, no quería encontrarme con mi padre, quien sabía que me haría después de lo que le había echo a mi hermana. Solo corría, mi mente estaba en blanco, pero choqué con algo o alguien, lo que hizo que saliera de mi embobamiento.

- ¡Uy! cuidado por donde andas eeeh -dijo una voz masculina mientras soltaba una carcajada.

Me giré y observé a aquel chico, aparentemente tendría unos 17 años, su pelo negro como el carbón y sus ojos grises destacaban de una persona amable y discreta.

- Eh... ¿como osas referirte ami con tanta confianza?- dije mientras me colocaba de brazos cruzados.

El chico rió de nuevo y me sonrió amablemente. Arqueé una ceja, aquel ser no parecía de nuestro mundo... sus rasgos físicos lo destacaban.

- Disculpe señorita Almia - hizo una reverencia en señal de confianza y lealtad.
- Um, eso esta mejor, y... ¿quien es usted? -le observé extrañada.

El chico se posicionó de nuevo y me observó entusiasmado. Parecía muy confiado, no me desagradaba

- Mi nombre es Sámuel, pero puede llamarme Sam, soy un repudiado, un humano que ha sido llevado a este lugar para ser adiestrado- explicó detalladamente.

¿Conque un repudiado? Ya me lo imaginaba, sus rasgos lo destacaban. De repente algo se oyó desde el final del pasillo, se acercaban... venían a buscarme... corrí sin despedirme, no tenia tiempo para charlar con un mundano.


Los pasillos cada vez se hacían más pequeños y estrechos, en mi cabeza solo escuchaba ``¡corre Revenge corre!´´. No podía más, mis piernas me fallaban y el corazón me latía con fuerza. Sin nada más que hacer paré y salí por el portón del palacio. El cielo estaba como siempre, gris y oscuro, la gente me observaba extrañada. Seguían persiguiéndome así que extendí mis alas negras y las batí hasta poder flotar en el aire.

- ¡Rápido!- gritó uno de los guardias.

Llegué hasta uno de los tejados, necesitaba buscar alguna trampilla o algo que me sirviera de escondite... hasta que encontré un pequeño agujero el cual llegaba hasta una pequeña boardilla. Sin pensarlo dos veces entré a ese pequeño pero acogedor lugar. Olía a humedad y las telarañas ocupaban todo el techo... algo sonó en mi estomago... tenia hambre... necesitaba comer... ¿pero que?

domingo, 2 de diciembre de 2012

Capitulo 3~ Niña mimada y consentida

- Espero que esto te haya servido de lección señorita Almia- dijo una de las sirvientas mientras me arrastraba con una cadena.

Yo permanecía en silencio, no tenía nada que decir, solo sentía odio e ira hacia mi padre... ¿porque? solo fue una estúpida pelea con mi hermana...

- No tengo nada que decir respecto a esta situación tan estúpida- dije con la mirada fija en el suelo.

Entramos en una habitación la cual estaba iluminada por una lampara color rojizo. En el centro estaba situado un trono en el cual estaba sentado un hombre de cabellos oscuros y ojos color gris. En sus rodillas estaba Revengier, la cual estaba abraza por mi padre.

- Padre... fue horrible... -dijo mi hermana mientras lloraba desconsoladamente.

El hombre levanto la vista y me miró fijamente, tenía una cicatriz en el ojo izquierdo.

- ¿Que clase de criatura tengo delante...?- dijo mi padre mientras se levantaba dejando a Revengier en eu suelo.
- ¿Que clase de padre tengo delante...?- contesté llena de ira.
-¿¡Como osas dirigirte ami con tanta chulería!?- gritó el.

Levanté la cabeza y enarque una ceja observándole. Empezaba a irritarme, sentía como la sangre me fluía rapidamente por mis venas, y como el corazón se aceleraba bruscamente.

- Del mismo modo el cual me habéis criado- contesté sonriendo.

Mi padre rapidamente se acercó ami con tanta furia que me agarro del cuello. Gruñía... estaba furioso, como yo. Cogí el valor suficiente como para soltarme, coger una daga y gruñendo y gritando hacerle un pequeño corte en la cara. 

- NO ME TOQUES MALDITO BASTARDO- grité mientras corría con la daga en la mano izquierda.

Mi padre corría detrás de mi, sentía como mis piernas empezaban a fallarme, me dolían. Entré en una sala la cual estaba completamente a oscuras, de repente alguien me cogió por detrás y me giró.

- Padre no se merece esto...- dijo una voz infantil y dulce.

Era mi hermana, la reconocí al instante. Encendió una lampara y me observo seriamente. Aún me dolían las piernas, por el simple echo de la tortura que me realizaron.

- ¿Que hablas?- la dije llena de furia mientras le daba un bofetón en la cara.

Ella empezó a llorar y llorar, eso me irritaba y cabreaba más.

- Eso, llora, para eso sirves tu...- 

Empecé a impacientarme, tanto delirio me cabreaba.

- Como pudiste... decirle eso a padre... - prosiguió Revengier.

Ya cabreada cogí la daga y empujando a mi hermana clavé la pequeña arma en su pecho. Gruñía, seguí clavandole la daga en diferentes partes de su cuerpo. La había destrozado...